Servicio al Ciudadano
  Garantía de Calidad
  Gestión integral de residuos hospitalarios
  Legislación
  Hemocentro Distrital
  Directorio de hospitales
  Laboratorio de Salud Pública
  Planes y prog. Salud Púb
  Consejos en Salud
  Droguerías
  Afiliación en Salud
  Información de prestación de Servicios
  Investigaciones y Cooperación
  Participación Social
  Directorio EPS
  Información Financiera
  Sist. Gestión de calidad y MECI
  Biblioteca
  Impuestos loterias foraneas
  Vigilancia en Salud Pública

Adopte una mascota

Hogar Seguro

Red Sangre
Política para menores de 10 años 


Una ciudad moderna y humana no puede ser indiferente ante graves problemas. Que un niño o una niña muera en su primer año de vida, como consecuencia de la precariedad de su ambiente más próximo; que un niño, una niña o una adolescente sea abusada sexualmente o sea sometida a maltrato físico continuo por su propio padre o madre; que un niño o una niña trabaje cuando debería estar en la escuela; que una adolescente inicie un embarazo a los 12 o 13 años porque no hay otra opción de futuro. Ninguna de estas situaciones debería ocurrir; pero ocurren, no porque existan malas personas; ocurren como consecuencia de una red de causas tan complejas que parecen insuperables.

Debido a la complejidad de estos problemas, para afrontarlos no basta con aumentar los servicios de las instituciones del Estado. Tampoco basta con sumar estos servicios para ofrecerlos en un mismo edificio de veinte pisos. Para superar problemas complejos se requiere identificar las causas que mejor explican su ocurrencia y afectarlas por medio de la acción simultánea y concertada de la sociedad toda. No es posible que un solo sector dé una respuesta integral y suficiente, como no es posible pensar que las causas se generan en un solo sector. El Estado tendrá que actuar de manera transectorial y convocar a la sociedad entera para propiciar una acción colectiva adecuada a la magnitud y la complejidad de los problemas. El esfuerzo central de esta administración es convocar a la confluencia de esfuerzos en torno a los niños, niñas y adolescentes. Solo cuando esta confluencia se logra, una política de gobierno se convierte en una verdadera política pública. Tal es la pretensión de la política por la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes en Bogotá, expresada en al Plan de Desarrollo Distrital 2004-2008 “Bogotá sin Indiferencia: un compromiso social contra la pobreza y la exclusión.” No se trata sólo de pensar en el futuro. Se trata de hacer todo lo posible hoy, porque la niñez se vive sólo una vez. “Quiéreme bien, quiéreme hoy” es un imperativo, porque todo lo que no les demos o les quitemos hoy, lo perderán para siempre.

Descargar archivo