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Vigilancia en Salud Publica
 

Riesgos de la autoprescripción

¿Que es autoprescripción? 

Autoprescripción es la venta directa al paciente de medicamentos regulados como de “Venta Bajo Fórmula Médica” sin la prescripción correspondiente; esta práctica está sancionada y es especialmente reprimida en cuanto a los antibióticos para aquellos establecimientos que la ejerzan (Resolución 0234 de SDS). Así mismo es una práctica prohibida la formulación o sugerencia de los droguistas o expendedores de drogas sobre el uso de medicamentos de venta bajo fórmula médica.

Riesgos de la autoprescripción 

Los riesgos de la autoprescripción incluyen una aparente pero falsa curación de la enfermedad, la aparición de efectos adversos, la prolongación o agravamiento de la enfermedad, y la resistencia  a los medicamentos empleados, si se trata de antibióticos.

¿Cómo realizar un uso adecuado de medicamentos?

¿Por qué la restricción a la venta de antibióticos? 

Los antibióticos son medicamentos incluidos en la condición de “Venta bajo fórmula médica” por lo cual no pueden ser administrados al paciente  sin que este haya recibido una valoración de su condición por parte de un médico. Además la autoprescripción de antibióticos  conlleva no solo los riesgos ya descritos sino que genera el fenómeno de resistencia bacteriana.

La Resolución 0234 de 2005 de la Secretaria Distrital de Salud promueve la venta de antibióticos previa exhibición de la fórmula médica, asegurando el uso adecuado de los mismos, disminuyendo las posibilidades de autoprescripción y por lo tanto los riesgos del consumo masivo de estos. Cabe resaltar que la resolución no solo hace referencia a la presentación de la fórmula médica para la compra de los antibióticos, sino de todo aquel producto etiquetado como de venta bajo prescripción.

¿Que es un antibiótico? 

Es una sustancia química derivada o producida por microorganismos que tiene la capacidad a bajas concentraciones, de inhibir el crecimiento o de matar bacterias y otros microorganismos.

Consideramos un uso inadecuado de antibióticos cuando: 

El antibiótico es administrado al paciente sin una previa valoración médica y prescripción del mismo.

El tratamiento no se administra en las dosis determinadas por el médico o en los tiempos por él estipulados; es decir, el paciente no se adhiere a la terapia ni la cumple a cabalidad.

¿Porqué no consumir antibióticos  sin prescripción? 

La autoprescripción  de antibióticos ha sido popularizada en nuestro país especialmente en los casos de gripes y resfriados comunes. Esta práctica no tiene ningún fundamento científico dado que dichas enfermedades son causadas por virus, estos agentes no son afectados por los antibióticos, que en la gran mayoría de los casos atacan exclusivamente bacterias. El tratamiento de los resfriados comunes debe limitarse al uso de antigripales a fin de disminuir los síntomas presentados por los pacientes, mientras el virus sigue su ciclo vital y transcurridos unos días desaparece espontáneamente la enfermedad. Sin embargo en caso de persistir la sintomatología es indispensable la valoración médica para definir el tratamiento a seguir.

En otras ocasiones el consumo de antibióticos se realiza en casos de diarreas, o para el consumo animal no prescrito por veterinarios, tampoco estas prácticas tienen razones científicas  y por esto deben evitarse a toda costa. 

¿Qué riesgos se generan con el consumo inadecuado de antibióticos? 

El principal riesgo es la resistencia bacteriana que actualmente es una de las principales preocupaciones en la vigilancia en salud pública.

La resistencia bacteriana es el fenómeno por el cual las bacterias cambian su configuración genética (mutan); lo que provoca que el antibiótico que inicialmente la identificaba como un agente agresor y la destruía, deje de hacerlo. Por esto aquellas infecciones causadas por bacterias que  por lo general eran controladas con antibióticos no muy complejos, se han convertido en agentes diferentes, irreconocibles, que deben ser controladas modificando la terapia utilizando antibióticos más agresivos o en dosis más elevadas. En ciertos casos los pacientes infectados no responden a los antibióticos, y las infecciones avanzan causando incluso la muerte. 

Un agravante a la situación es que la resistencia bacteriana a un antibiótico no solo se genera para este en particular sino que muchas veces las bacterias se vuelven resistentes a  toda una “familia de antibióticos” (moléculas químicas similares) reduciendo mucho más las opciones terapéuticas para combatir las infecciones.

Además una bacteria resistente puede convertir a otras bacterias con las cuales interactúe en resistentes. 

Actualmente en las instituciones hospitalarias los médicos se ven enfrentados a casos de “superbacterias” que no pueden ser contrarrestadas ni con los antibióticos más avanzados, y que se han convertido en resistentes entre otras razones, por la autoprescripción de antibióticos por parte de los pacientes.

¿Cómo controlar la resistencia bacteriana? 

Desafortunadamente el fenómeno de resistencia bacteriana una vez sucedido no puede contrarrestarse, las bacterias continúan sus mutaciones dejándonos cada vez más expuestos a las enfermedades por ellas provocadas y sin medicamentos para combatirlas. La única opción posible es realizar un uso adecuado de los antibióticos para disminuir la probabilidad de las bacterias de reconocer el medicamento y crear resistencia a su mecanismo de acción, por esto es indispensable que la utilización de medicamentos en especial de los antibióticos se genere por indicación del médico tratante exclusivamente y nunca por autoprescripción del paciente o sugerencia de un tercero.

Si su médico le ha informado previamente del riesgo de sufrir una reacción adversa, siga las indicaciones que él le ha brindado, en caso contrario o si la reacción adversa es muy severa acuda inmediatamente a su médico, o al centro de salud más cercano. NO ADMINISTRE OTROS MEDICAMENTOS a menos que su médico así lo haya sugerido, pues la interacción con estos puede empeorar su estado de salud.

Siempre informe en su siguiente consulta las reacciones adversas sufridas durante el tratamiento, así su médico determinará si es necesario cambiar la terapia establecida.

     
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